Percepción del movimiento

Generalmente percibimos el movimiento de un objeto en relación con un fondo estable y sin movimiento. Si el estímulo se mueve hacia nosotros, se agranda la imagen en la retina y asumimos que el estímulo se acerca a nosotros, en lugar de pensar que se agranda y la distancia que nos separa de el es constante. Para percibir el movimiento procesamos la información de los movimientos de los ojos y de la cabeza, además de la información de la imagen en la retina. Las investigaciones en este campo llevadas a cabo por Werner E. Reichardt apuntan a que existe un grupo de neuronas sensibles a la dirección y la velocidad del movimiento. Su modelo se denomina “detector de Reichardt“. A veces percibimos movimiento cuando no lo hay (movimiento aparente). Esto sucede cuando diferentes áreas de la retina reciben estímulos rápidamente, lo que nos lleva a interpretar que hay movimiento. Por ejemplo, esto es lo que percibimos cuando estamos sentados en un vagón de tren y el tren estacionado al lado empieza a moverse lentamente. Junto al movimiento inducido, en este caso tenemos la sensación de que nosotros mismos nos movemos. La percepción de nuestro propio movimiento depende del análisis de los aspectos cambiantes de la imagen a medida que nos movemos.

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Una explicación de cómo trabaja nuestra mente: la psicología de la Gestalt

La psicología de la Gestalt (en alemán, forma) surgió en Alemania a principios del s. XX, en Berlín y Graz, influida por las teorías de Kant y Husserl. Durante la década de 1910 varios psicólogos de la escuela de Berlín trabajaron sobre el movimiento aparente, que es la ilusión de movimiento producida por cambios en diferentes dimensiones del estímulo visual, como en estas dos imágenes:

movimiento aparente color movimiento aparente byn

A partir del movimiento aparente, Max Wertheimer, con la ayuda de Wolfgang Köhler y Kurt Koffka, teorizó sobre el fenómeno phi y el fenómeno beta. Aunque parecidos, la causa del movimiento aparente en el fenómeno phi  es una serie de secuencias de impulsos luminosos en serie (como los fotogramas de las películas de cine). Sin embargo, en el fenómeno beta es causado por impulsos luminosos estacionarios. En ninguno de los dos se produce movimiento real, sino que éste es producto de una ilusión óptica. Wertheimer denominó Gestalt al factor agrupador que combinaba elementos separados para formar un todo, todo que es una ilusión.

La escuela de la psicología de la Gestalt lleva a cabo experimentos empíricos a través de los cuales se observa que la mente configura en un todo mayor que la suma de sus partes los estímulos recibidos a través de los canales sensoriales o de la memoria. O sea que nuestra percepción del mundo exterior es mucho más que la información llegada a nuestros sentidos. A partir de las conclusiones de estos experimentos empíricos, se desarrollan leyes o principios para explicar cómo trabaja nuestra mente.