¿Qué revela la motivación?

La motivación muestra porque las personas quieren lo que quieren. Todos tenemos necesidades fisiológicas, compartimos emociones básicas y necesidades como la autonomía y las relaciones. Somos hedonistas, pero parece que nos interesa más el bienestar y el crecimiento personal. A través de nuestras experiencias únicas, exposición a modelos de comportamiento y conciencia de expectativas culturales adquirimos valores, actitudes, expectativas y aspiraciones personales diferentes. Es decir, la motivación de una persona no puede separarse del contexto social en el  que se desarrolla. Para que florezca la motivación influyen el trabajo, la educación, el deporte y la terapia en los casos en los que sea necesario.

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Actividad cerebral y fisiológica que indica motivación

  • Actividad cerebral: por ejemplo, la activación de estructuras cerebrales como la amígdala (reacción al miedo) o el cortex prefrontal (establecimiento de objetivos).
  • Actividad hormonal: elementos químicos en la saliva o en la sangre, tales como el cortisol (producido cuando estamos estresados)o las catecolaminas (grupo al que pertenecen las conocidas dopamina y adrenalina, segregadas por ejemplo en situaciones en las que hay que elegir entre huir o hacer frente al obstáculo).
  • Actividad cardiovascular: contracción y relajación del corazón y de los vasos sanguíneos, por ejemplo cuando nos encontramos con una actividad difícil.
  • Actividad ocular: tamaño de la pupila (amplitud de la actividad mental), parpadeo (cambio de estados cognitivos) y movimiento ocular (pensamiento reflexivo).
  • Actividad electrodérmica: cambios eléctricos en la superficie de la piel.
  • Actividad del esqueleto y de los músculos: por ejemplo expresiones faciales y gestos corporales.

¿Cómo sabemos que una persona está motivada?

La motivación es privada y no se puede observar. Para inferir la motivación en otra persona es necesario observar las manifestaciones del comportamiento motivado. Por ejemplo, podemos determinar si alguien está hambriento por la velocidad a la que come.

También podemos inferir la motivación de una persona fijándonos en los antecedentes que han dado lugar a estados de motivación. Los comportamientos expresan la presencia, intensidad y calidad de la motivación: la atención, el esfuerzo, la latencia, la persistencia, la probabilidad de respuesta, las expresiones faciales y corporales. El compromiso, la inversión personal en una actividad nos puede indicar el grado de motivación de una persona.

Asimismo, la activación de ciertas zonas del cerebro y la producción y liberación de sustancias químicas como por ejemplo hormonas o neurotransmisores, son el fundamento biológico de la motivación y de la emoción.

Un último método para conocer la motivación es preguntar a las personas.


La motivación

La teoría de la motivación intenta explicar qué da la energía (la fuerza y la persistencia) y la dirección (que es el propósito, meta o resultado perseguido) al comportamiento. Los procesos que confieren energía y dirigen el comportamiento pueden ser experiencias internas, como necesidades, emociones o cogniciones, o eventos externos, como circunstancias medioambientales, culturales o sociales (por ejemplo, dinero o ser halagado) que atraen o repelen a un individuo para tomar un determinado camino. Los motivos internos, un poco más en detalle, serían:

Necesidades: condiciones en el individuo que son esenciales y necesarias para el mantenimiento de la vida, el crecimiento y el bienestar. Las necesidades generan en el cuerpo deseos que motivan los comportamientos necesarios para mantener la vida.

Cogniciones: son eventos mentales como pensamientos, creencias, expectativas y la idea que se tiene de uno mismo. Las fuentes de motivación cognitiva giran en torno a la manera en la que pensamos las personas.

Emociones: son fenómenos de corta duración de naturaleza subjetiva, psicológica, funcional y expresiva. Organizan e interrelacionan cuatro aspectos de la experiencia: los sentimientos, la preparación fisiológica para reaccionar, la función a realizar y la expresión a comunicar.


Teoría de la psicología ingenua de la acción

La percepción social es el proceso por el cual nos formamos impresiones de otras personas y hacemos inferencias sobre su comportamiento. Hay cuatro teorías que intentan explicar este proceso y en este post nos ocupamos de la primera de ellas, la teoría de la psicología ingenua de la acción de Heider. Esta teoría establece que analizamos las causas y los efectos de las acciones de los demás para entender tanto el mundo que nos rodea como el comportamiento de las demás personas y entonces formulamos teorías causales con una estructura semejante a las teorías científicas. Por ello para Heider todos somos psicólogos ingenuos.

Su teoría se basa en tres principios:

  • Necesitamos explicar las causas del comportamiento de otras personas para entender su motivación.
  • Conociendo las motivaciones de un comportamiento dado, podremos predecir cómo la persona se comportará en el futuro.
  • Cuando hacemos atribuciones causales, distinguimos entre causas de comportamiento internas (el comportamiento está causado por factores personales como habilidades, esfuerzo, personalidad…) y externas (circunstancias que pueden influir en el comportamiento). Por ejemplo, si al conducir observamos a un conductor agresivo en la carretera, podemos pensar que la persona tiene prisa por alguna razón (atribución externa) o que la persona es agresiva (atribución interna). La teoría de la atribución es el marco de muchas investigaciones psicosociales posteriores.

La motivación

La motivación agrupa aquellas causas que determinan el comportamiento de un individuo. Esta motivación puede ser intrínseca (realización de una actividad porque nos gusta, o porque nos reporta un gran interés y disfrute) o extrínseca (por obligación, por evitar un castigo o conseguir una recompensa). Según Sheldon (2005), seguir comportamientos o realizar actividades por una  motivación extrínseca puede tener consecuencias negativas en el bienestar psicológico y por extensión, en el nivel de satisfacción de la vida del individuo.

Proponemos un test si quereis descubrir qué tipo de motivación os mueve. Puntuad del 1 (nunca o casi nunca) al 4 (siempre o casi siempre) las siguientes frases:

  1. Me gusta intentar resolver problemas complejos.
  2. Me motivan mucho el dinero/calificaciones que consigo.
  3. La curiosidad impulsa muchas cosas que hago.
  4. Me motiva mucho el reconocimiento que puedo obtener de los demás.
  5. Prefiero resolver las cosas por mi mismo/a.
  6. Necesito sentir que gano algo con lo que hago.
  7. Para mi es importante hacer algo con lo que disfruto.
  8. Para mi el éxito significa hacer las cosas mejor que otras personas.
  9. Me siento más cómodo/a cuando puedo fijar mis propios objetivos.
  10. Prefiero trabajar en proyectos con procedimientos especificados claramente.

Para conocer el resultado, sumad por un lado los puntos dados a las frases pares y por otro los dados a las frases impares. Las frases correspondientes a los números impares corresponden a la motivación intrínseca, mientras que los pares reflejan la motivación extrínseca. Por lo tanto, según la puntuación podréis saber si vuestra motivación es más intrínseca que extrínseca, o viceversa.