Cómo motivar la realización de actividades poco interesantes

Generalmente, para motivar a otros a realizar actividades poco interesantes, pero que merecen la pena, se utiliza el mecanismo de la recompensa. Sin embargo, el uso de recompensas tangibles solo da como resultado un cumplimiento mínimo de la actividad o, en su caso, un aprendizaje de poca calidad, además de fomentar la dependencia de una regulación externa para la realización de la actividad en cuestión. Una estrategia alternativa y que ofrece mejores resultados es ofrecer una explicación lógica de porque merece la pena realizar el esfuerzo de llevar a cabo la tarea. Con una explicación convincente, generalmente se pone más esfuerzo y se implica uno más en la actividad al internalizarse la explicación y darse cuenta de que, en realidad, la tarea si que tiene cierto grado de valor a nivel personal, lo cual lleva a aumentar la motivación extrínseca de la persona. Establecer metas u objetivos también ayuda a aumentar el interés en la realización de este tipo de actividades.


La motivación extrínseca

La motivación extrínseca nace de incentivos ambientales y consecuencias de un comportamiento como dinero, alabanza, atención, privilegios, becas, trofeos o planes de incentivos. En lugar de realizar una actividad por las satisfacciones inherentes a la misma, se realiza para obtener una consecuencia o un incentivo independiente de la actividad misma.

Los incentivos son eventos ambientales que atraen o alejan a una persona de una determinada acción. Los incentivos siempre preceden al comportamiento y crean en la persona la expectativa de que llegarán más tarde consecuencias deseadas (o no). Las consecuencias son siempre posteriores al comportamiento y, dependiendo de su naturaleza, incrementan o decrecen la persistencia del comportamiento.

Las personas aprendemos a operar efectivamente en le ambiente que nos rodea y comenzamos comportamientos que producen consecuencias atractivas a la vez que aprendemos a abandonar y/o no comenzar comportamientos que conllevan consecuencias adversas.


La motivación intrínseca

La motivación intrínseca nos impulsa a ejercitar las capacidades propias y a ocuparnos en lo que nos interesa a cada uno de nosotros, superando desafíos. Surge de manera espontánea de necesidades psicológicas y de la necesidad innata de crecer. Estas necesidades psicológicas, nutridas por el ambiente y las relaciones de cada uno, dan origen a la experiencia de satisfacción de esa necesidad psicológica al participar en actividades interesantes. La actividad permite a la persona sentirse autónoma, competente o cercana a otros emocionalmente. Cuando las personas estamos motivadas intrínsecamente, actuamos sin interés, de manera altruista, simplemente por el desafío que plantea la actividad.

Los beneficios para la persona de actuar movida por la motivación intrínseca son varios:

  • Persistencia: cuanto mayor sea la motivación intrínseca, mayor será la persistencia en esa actividad.
  • Creatividad: se ve aumentada por el interés, el placer, la satisfacción y el desafío que presenta la tarea.
  • La comprensión conceptual y el aprendizaje: promueve la flexibilidad en el modo de pensar, el procesado activo de la información y la tendencia a comprender de modo conceptual en lugar de memorizar conceptos.
  • Funcionamiento óptimo y bienestar: perseguir metas intrínsecas (por ejemplo, competencia, autonomía) lleva a un mayor bienestar que la persecución de metas extrínsecas (por ejemplo, éxito financiero, reconocimiento social, imagen física).
  • Perseguir metas vitales intrínsecas también está asociado a una mayor auto-actualización, más subjetividad vital, menos ansiedad y depresión, mayor autoestima y mayor calidad de relaciones personales.

Hormonas, motivación y emoción

Hay tres hormonas relevantes para el desarrollo de emociones y de la motivación:

  • El cortisol, una hormona que se produce en las situaciones que nos resultan estresantes. Los niveles altos de cortisol se han asociado en pruebas a resultados intelectuales insuficientes, así como a una salud mermada.
  • La testosterona está relacionada con la motivación sexual y la competición.
  • La oxitocina también aparece, entre otras, en situaciones de estrés. Niveles altos de oxitocina se relacionan con la motivación para pedir consejo y apoyo en momentos difíciles.

El cerebro es el agente que desarrolla la motivación y la emoción. El abanico completo de emociones y necesidades es generado por el cerebro, aunque no siempre seamos conscientes de las bases que motivan nuestro comportamiento ya que, además, hay que tener en cuenta el contexto social en el que nos encontremos.


Áreas del cerebro asociadas a la emoción y motivación

  • El hipotálamo registra las sensaciones placenteras asociadas a la comida, la bebida y el sexo.
  • El haz prosoencefálico medial está asociado al placer y al refuerzo.
  • La corteza orbitofrontal se activa cuando tomamos decisiones y aprendemos el valor incentivador de los sucesos.
  • El área septal registra el placer derivado de las interacciones sociales y de la sexualidad.
  • El núcleo accumbens se relaciona con el placer de la recompensa.
  • La corteza del cíngulo anterior se relaciona con el humos, la volición y las decisiones.
  • Los lóbulos frontales de la corteza cerebral se activan cuando hacemos planes, nos fijamos metas o formulamos intenciones.
  • La corteza cerebral prefrontal  se activa debido a las tendencias motivadoras y emocionales y al aprendizaje.
  • La amígdala responde ante la detección de peligro o amenazas generando miedo, ira, ansiedad.
  • El hipocampo funciona como un sistema inhibidor del comportamiento durante sucesos inesperados.

Motivarse a uno mismo

La finalidad es generar sentido de iniciativa en uno mismo para, por ejemplo, dejar de fumar o de comer o incluso ser capaz de desenvolverse en un ambiente hostil. Primero, es necesario llevar a cabo un examen crítico para ver el potencial y las carencias de las necesidades, los conocimientos, emociones, circunstancias y relaciones interpersonales propias con la finalidad de construir una reserva de recursos interiores productivos y motivadores.

Las necesidades: la energía y el propósito de la motivación pueden nacer de la percepción de competencia o de la necesidad de alcanzar un objetivo, pero estos pueden decaer por miedo al fracaso o a la percepción de incompetencia.

Los conocimientos: creencias de auto-eficiencia y optimismo ayudan a motivarse, pero pueden verse coartados por dudas y pesimismo.

Las emociones: la motivación nace del interés, la diversión y la esperanza, pero es coartada por el miedo, la tristeza y la vergüenza.

Las circunstancias y relaciones favorecen la motivación si hay un sentimiento de competición, apoyo y autonomía, pero la perjudican si hay críticas y/o un ambiente controlador.


Mejorar a través de la motivación

Conocer los mecanismos de la motivación nos puede ayudar a reducir acciones impulsivas y comportamientos poco productivos y a aumentar experiencias positivas y acciones más útiles que enriquezcan nuestra vida. Se trata de amplificar las fortalezas propias (desarrollar recursos de motivación para mejorar) y reparar los puntos débiles (revertir faltas de motivación que pueden menoscabar la experiencia de vida del individuo).

Para ello, deberíamos identificar problemas motivaciones, como por ejemplo explicaciones pesimistas, mecanismos de defensa inmaduros o modos de toma de decisiones basados en el miedo y establecer la meta de evitarlos. Sería necesario redefinir el error y desarrollar una respuesta constructiva al mismo. También podríamos cultivar la autonomía personal y el crecimiento individual y mejorar la capacidad personal de recuperación ante la adversidad.