Atención (1)

Nuestros sentidos reciben constantemente información del mundo exterior y nuestra habilidad para procesarla es limitada. Las diferentes maneras de seleccionar esa información se agrupan bajo la etiqueta general de atención. No hay una definición única puesto que los criterios para definirla son muy diversos debido a la complejidad del proceso.

Se habla de atención interna para referirse a la capacidad del individuo para atender sus procesos mentales y atención externa la captada por un estímulo externo.

Hablamos de atención voluntaria si el individuo decide centrarse en una actividad específica e involuntaria cuando prestar o no atención depende de la fuerza con la que el estímulo llega al sujeto.

La atención abierta va acompañada de respuestas motoras y la atención encubierta no tiene una respuesta perceptible.

La atención dividida es captada por varios estímulos y la selectiva se centra en un único estímulo.

Podemos orientar  la atención hacia la fuente de un cambio repentino en el mundo sensorial. Filtramos y seleccionamos los eventos prestando atención solo a uno de los canales de información (Broadbent). También podemos buscar estímulos relevantes en el medioambiente, características determinadas o combinaciones particulares de características. E, igualmente, podemos preparar nuestra atención para la percepción de un estímulo, por ejemplo cuando escuchamos antes de percibir las pisadas de alguien que se acerca.