Atención (1)

Nuestros sentidos reciben constantemente información del mundo exterior y nuestra habilidad para procesarla es limitada. Las diferentes maneras de seleccionar esa información se agrupan bajo la etiqueta general de atención. No hay una definición única puesto que los criterios para definirla son muy diversos debido a la complejidad del proceso.

Se habla de atención interna para referirse a la capacidad del individuo para atender sus procesos mentales y atención externa la captada por un estímulo externo.

Hablamos de atención voluntaria si el individuo decide centrarse en una actividad específica e involuntaria cuando prestar o no atención depende de la fuerza con la que el estímulo llega al sujeto.

La atención abierta va acompañada de respuestas motoras y la atención encubierta no tiene una respuesta perceptible.

La atención dividida es captada por varios estímulos y la selectiva se centra en un único estímulo.

Podemos orientar  la atención hacia la fuente de un cambio repentino en el mundo sensorial. Filtramos y seleccionamos los eventos prestando atención solo a uno de los canales de información (Broadbent). También podemos buscar estímulos relevantes en el medioambiente, características determinadas o combinaciones particulares de características. E, igualmente, podemos preparar nuestra atención para la percepción de un estímulo, por ejemplo cuando escuchamos antes de percibir las pisadas de alguien que se acerca.

Advertisements

Sensación y percepción

Sensación: nuestros sentidos (receptores sensoriales) recogen la energía del estímulo del mundo exterior y la codifican en señales nerviosas. El proceso por el que se convierte la energía del estímulo del mundo exterior en información neurológica se llama transducción sensorial.

Percepción: el cerebro reconoce la sensación y la integra con información ya existente. Es decir, el trabajo de nuestro cerebro es percibir el mundo que nos rodea de acuerdo con la capacidad del sistema nervioso y datos preexistentes.

Los estímulos necesitan cierta magnitud para poder ser detectados por nuestros sentidos. Esa magnitud se llama umbral sensorial absoluto. Los estímulos por debajo de este umbral se denominan subliminales y los que lo superan, supraliminales.

Sin embargo, no somos capaces de ser conscientes de todos los estímulos todo el tiempo, sino que seleccionamos los estímulos a los que prestamos atención. Esta actividad se denomina atención selectiva. Por un lado, evita la sobrecarga de nuestro sistema cognitivo  de información proveniente del mundo exterior y por otro selecciona la respuesta a esa información.

Para explicar el momento en el que se selecciona la información de la que somos conscientes se han desarrollado modelos de atención temprana (información seleccionada a partir de sus características físicas), de atención tardía (información seleccionada a partir de sus características físicas y de su semántica) y de atención múltiple (selección en cualquier momento del procesamiento de la información).

Test de atención selectiva