Cómo aplacar la agresividad

Podemos mejorar las capacidades de comunicación y de resolución de problemas para enseñar a las personas a responder constructivamente ante situaciones frustrantes. Una de las estrategias más eficaces y más sencillas es la disculpa. Recibir una disculpa junto con una crítica minimiza la tendencia agresiva que pueda crear esa crítica, especialmente si ese comportamiento crítico se puede atribuir a factores externos o factores incontrolables. Igualmente, nos enfadamos menos por un error si recibimos una disculpa.

Comunicar el enfado también puede reducir el sentimiento de ira, puesto que el hecho de hablar sobre ese sentimiento funciona como una liberación.

Por último, incrementar la empatía por los demás también ayuda a reducir los comportamientos agresivos, ya que os resulta difícil infligir daño a otro ser humano a propósito y, si lo hacemos, nos sentimos culpables.

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Influencia de los medios de comunicación en los comportamientos agresivos

Varios estudios realizados muestran que estar expuesto a la violencia en los medios de comunicación contribuye a la existencia de comportamientos agresivos de los siguientes modos:

  • Se aprenden reacciones violentas y, además, que estos comportamientos violentos pueden acarrear recompensas.
  • Se da un primado de pensamientos y sentimientos agresivos que pueden llevar a comportamientos violentos.
  • Estimula fisiológicamente: incrementa el ritmo cardíaco, la presión arterial y la conducción de electricidad de la piel. Este estímulo intensifica los sentimientos del individuo, incrementando las posibilidades de que la persona actúe siguiendo sus impulsos.
  • También puede reducir las reacciones a la agresión, puesto que la exposición repetida a la violencia puede reducir las reacciones psicológicas y fisiológicas de las personas a imágenes agresivas en un proceso denominado desensibilización.

Agresión: factores socio-psicológicos

  • Teoría de la frustración-agresión: según esta teoría, la frustración siempre produce deseos a los individuos de comportarse agresivamente y la agresión es causada únicamente por esa frustración. Cuando esa frustración no puede dirigirse hacia la fuente que la causa, se dirige hacia otros objetivos, sean amigos, familiares o animales. Una de las fuentes de frustración puede ser por ejemplo la injusticia percibida en una situación de privación relativa, que puede producir en el individuo sentimientos de frustración. Sin embargo, esta teoría ha sido criticada puesto que la frustración no desemboca solamente en un sentimiento de agresión, sino que también puede llevar a otros sentimientos, como la decepción o la tristeza, e incluso a estados como la depresión. Por lo tanto, la agresión es solo una de las múltiples respuestas que puede generar la frustración y no todos los comportamientos agresivos tiene su origen en la frustración.
  • Teoría cognitiva neo-asociativa: cualquier evento que lleva a un efecto negativo (el calor, el dolor, los olores o sonidos desagradables, etc.) puede desencadenar una respuesta agresiva del individuo.
  • Teoría de la transferencia del estímulo: la agresión estaría influenciada por la intensidad del estímulo y el tipo de emoción producido por el mismo.
  • Teoría del aprendizaje social: desarrollada por Bandura en 1973 según la cual los comportamientos, incluso el agresivo, se aprenden siguiendo un método de castigos y recompensas desde que somos niños.
  • Modelo general de agresión: tanto particularidades individuales como factores circunstanciales o estímulos fisiológicos llevan a pensamientos y sentimientos relacionados con la agresión.

Agresión: genética y hormonas

Estudios genéticos realizados demuestran que hay personas más predispuestas que otras a desarrollar comportamientos agresivos, pero los resultados no son lo suficientemente concluyentes como para descartar factores medioambientales. En casi todas las sociedades los hombres son más agresivos que las mujeres. Este hecho intenta explicarse a partir de la hormona testosterona. Con frecuencia, las personas con altos niveles de testosterona responden con mayor firmeza a provocaciones y amenazas. Altas cantidades de testosterona influyen también en la paciencia e irritabilidad del individuo, lo que puede conducir a la agresión además de causar tensión y frustración. Así, las personas más agresivas tendrían unos niveles de testosterona más elevados que las personas menos agresivas. Otras investigaciones señalan al neurotransmisor serotonina como un factor a tener en cuenta al evaluar el desarrollo de comportamientos agresivos.

Se ha observado que los hombres son más proclives a las agresiones físicas que las mujeres, solo algo más tendentes que las mujeres a agresiones verbales y sin duda muestran tasas menores que las mujeres en agresiones relacionales (comportamientos que tienen como objetivo interrumpir relaciones). Por lo tanto, en general, los hombres suelen comenzar agresiones que causan un daño físico o dolor y las mujeres  se inclinan más a iniciar agresiones que se traducen en un daño psicológico o moral.


Agresión: definición y teorías

En general, se utiliza el término agresión para calificar un comportamiento que daña a otro/s, ese daño infringido es intencional y no accidental y además la víctima del daño hubiera querido evitarlo. Se puede diferenciar entre:

agresión emocional: agresión realizada simplemente para causar un daño. Por ejemplo, una pelea entre hinchas de fútbol.

agresión instrumental: aquella que se causa a otro para conseguir unos fines o algo de valor. Por ejemplo, dinero o atención.

Hay dos teorías principales que intentan explicar el origen de la agresión en el ser humano:

Freud pensaba que el deseo inconsciente de morir en el ser humano podía ser canalizado hacia adentro, lo cual daría lugar a comportamientos auto-destructivos, o hacia afuera, lo que generaría la agresión a otros. Freud consideraba que esta energía, este deseo de la muerte, se iba acumulando hasta que se liberaba, en un proceso que él denominó catarsis.

Konrad Lorenz desarrolló su teoría del instinto de agresión a partir de sus estudios del comportamiento animal. Para el, la agresión era un comportamiento natural, motivado por el instinto, puesto que sólo los animales agresivos pueden asegurar la supervivencia de sus crías.