Actitudes ante el amor

En 1976 Lee propuso una teoría que clasificaba las actitudes ante el amor en seis tipos diferentes, tres primarios: eros, ludus y storge; y tres secundarios: manía, pragma y ágape. A partir de esta clasificación, en 1986 Hendrick y Hendrick propusieron una escala de actitudes ante el amor que teoriza que preferimos compañeros con la misma actitud ante el amor que la propia:

Eros: amor romántico y pasional. Se traduce en relaciones románticas y  generalmente los individuos cuentan con alta autoestima.

Ludus: amor lúdico. La relación se toma como un juego de disfrute mutuo, sin una intención seria.

Storge: amor-amistad. Se trataría de un compromiso duradero que se forja lentamente en el que la confianza entre la pareja es muy grande.

Manía: amor posesivo o dependiente, con estados emocionales intensos.

Pragma: amor lógico y práctico. Búsqueda de seguridad con la relación.

Ágape: amor altruista, muy poco frecuente. Más preocupados por su compañero que por sí mismos.

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Teoría triangular del amor

¿Qué es el amor? Existen tantas definiciones como personas. La teoría triangular, desarrollada por Robert Sternberg, intenta contestar esta pregunta, clave para entender las relaciones interpersonales.

Según esta teoría, hay tres elementos en el amor: pasión (atracción física y pensamientos frecuentes de la otra persona), intimidad (cercanía emocional) y compromiso (grado de conexión y responsabilidad de la otra persona), cuyas combinaciones llevan a 7 tipos de amor según se de un elemento, dos o los tres. Se representa con un triángulo en cuyos vértices se encuentra uno de los elementos mencionados:300px-Triangular_Theory_of_Love_-_Español.svg

De las combinaciones de los tres elementos resultan 7 formas de amar, que pueden ser etapas en una relación o pueden darse de forma independiente:

  1. Cariño: caracteriza las relaciones de amistad, sin pasión física ni compromiso a largo plazo.
  2. Encaprichamiento: es una relación pasional, pero carente de compromiso o intimidad.
  3. Amor vacío: existe un compromiso entre las dos personas, pero no hay pasión ni intimidad.
  4. Amor romántico: hay intimidad y pasión, pero no hay compromiso.
  5. Amor sociable: existe intimidad y compromiso, pero no pasión.
  6. Amor fatuo: hay pasión y compromiso, pero no intimidad.
  7. Amor consumado: reúne los tres elementos de intimidad, pasión y compromiso.

24 de febrero, día de la psicología

La psicología como ciencia empezó cuando Wilhelm Wundt estableció el primer laboratorio experimental en el siglo XIX. Su objetivo era explicar el comportamiento de las personas utilizando métodos científicos. Desde entonces, la disciplina ha evolucionado muchísimo y con rapidez, ayudando a comprendernos mejor y mejorar nuestra vida. Hoy existen múltiples ramas de la psicología, como por ejemplo:

  • La neurociencia, que estudia cómo funciona el cerebro y el sistema nervioso.
  • La psicodinámica, que partiendo de las luchas internas de las que no somos conscientes intenta explicar el comportamiento humano y desarrollar terapias para tratar problemas psicológicos.
  • La psicología cognitiva, que estudia cómo percibimos el mundo y cómo pensamos sobre el mismo.
  • La psicología humanista que estudia cómo las personas se desarrollan para crecer y realizarse.

Factores que influyen para recibir ayuda

  • Factores personales:
    • Género: las mujeres reciben ayuda con más facilidad que los hombres, aunque los resultados de las investigaciones sugieren que es porque las mujeres piden ayuda con más frecuencia que los hombres.
    • Edad: igualmente, los niños reciben más ayuda que los adultos porque la piden cuando la necesitan. Con la edad, la tendencia es a solicitar ayuda con menor frecuencia para no ser percibido como un ser débil y/o que depende de los otros, lo cual es un error.
    • Apariencia física: somos más proclives a ayudar a personas que nos parecen atractivas.
    • Personalidad: rasgos como la timidez, la ansiedad o la autoestima influyen a la hora de conseguir ayuda.
  • Normas sociales:
    • Reciprocidad: ayudar a quien lo necesita para que a su vez recibamos ayuda en el futuro.
    • Responsabilidad social: podemos sentir la obligación social de ayudar a quienes necesitan ayuda.
  • Factores relacionales:
    • Similaridad: prestamos ayuda con más facilidad a quienes percibimos como más similares a nosotros mismos.
    • Amistad: ayudamos a quien conocemos y por quien nos preocupamos.

Explicaciones del origen del comportamiento pro-social

Según el modelo de toma de decisión, las dificultades para conseguir ayuda en una emergencia podrían estar motivadas por:

  1. La excepcionalidad de las emergencias, raras e inusuales, para las cuales no tenemos una respuesta rápida.
  2. Hay muchos tipos de emergencias y no podemos conocer la respuesta más adecuada a cada una de ellas.
  3. Las emergencias son impredecibles y no tenemos planes para reaccionas rápidamente ante cada una de ellas.

La persona decidirá prestar ayuda si:

  1. Se da cuenta de qué ocurre algo extraño.
  2. Interpreta que se trata de una emergencia.
  3. Se responsabiliza de prestar ayuda.
  4. Decide cómo ayudar.
  5. Presta la ayuda.

Por ello, será más fácil conseguir ayuda en circunstancias difíciles si:

  1. Identificamos a una persona concreta, la llamamos y le pedimos ayuda, por ejemplo: Señora del bolso marrón, necesito ayuda.
  2. Decir que se trata de una emergencia.
  3. Decir cómo esa persona puede ayudar, por ejemplo: Llamar a la policía o a una ambulancia.

El modelo estímulo/coste-beneficio teoriza que la aparición del comportamiento pro-social dependerá del estímulo fisiológico que experimentemos cuando veamos a alguien que necesita ayuda y del cálculo que hagamos de los costes y beneficios de prestar la ayuda requerida.

Curiosamente, estar de mal humor puede incentivar a prestar ayuda puesto que el comportamiento altruista nos ayudará a sentirnos mejor después. Además, estudios muestran que en las grandes ciudades es más difícil conseguir ayuda, comportamiento que intenta explicarse por el sobre-estímulo al que están sometidos sus habitantes, que hace que su conciencia del ambiente que les rodea disminuya (hipótesis de la sobrecarga urbana).

Por último, seguir modelos que recuerden el valor de ayudar en la sociedad es importante para fomentar el comportamiento pro-social.


Altruismo y comportamiento pro-social

Se dice que un comportamiento es altruista cuando se presta ayuda sin esperar ningún beneficio personal. Un comportamiento es pro-social cuando tiene como fin ayudar a otra persona. ¿Por qué unas personas tienden más hacia este tipo de comportamientos que otras?

  • Una de las explicaciones sugiere que los comportamientos altruistas se dan para ayudar a familiares y que de este modo la herencia genética sobreviva. Así se explican los sacrificios que los padres hacen por el bienestar de los hijos.Altruismo
  • Otra de las teorías apunta hacia la reciprocidad: la ayuda tendría un componente interesado, puesto que se presta esperándola a su vez en caso de necesidad.
  • También hay indicios de que podría haber una explicación genética para la empatía, y las personas más empáticas tienden a prestar ayuda con frecuencia.
  • Igualmente, la moral también influye en los comportamientos pro-sociales. Parece que el deseo de ayudar de una persona depende más de los estándares morales que de las necesidades de la persona y las consecuencias de su ayuda.
  • Por último, la religión también puede influir en los comportamientos pro-sociales de los individuos.

Cómo aplacar la agresividad

Podemos mejorar las capacidades de comunicación y de resolución de problemas para enseñar a las personas a responder constructivamente ante situaciones frustrantes. Una de las estrategias más eficaces y más sencillas es la disculpa. Recibir una disculpa junto con una crítica minimiza la tendencia agresiva que pueda crear esa crítica, especialmente si ese comportamiento crítico se puede atribuir a factores externos o factores incontrolables. Igualmente, nos enfadamos menos por un error si recibimos una disculpa.

Comunicar el enfado también puede reducir el sentimiento de ira, puesto que el hecho de hablar sobre ese sentimiento funciona como una liberación.

Por último, incrementar la empatía por los demás también ayuda a reducir los comportamientos agresivos, ya que os resulta difícil infligir daño a otro ser humano a propósito y, si lo hacemos, nos sentimos culpables.