Percepción del movimiento

Generalmente percibimos el movimiento de un objeto en relación con un fondo estable y sin movimiento. Si el estímulo se mueve hacia nosotros, se agranda la imagen en la retina y asumimos que el estímulo se acerca a nosotros, en lugar de pensar que se agranda y la distancia que nos separa de el es constante. Para percibir el movimiento procesamos la información de los movimientos de los ojos y de la cabeza, además de la información de la imagen en la retina. Las investigaciones en este campo llevadas a cabo por Werner E. Reichardt apuntan a que existe un grupo de neuronas sensibles a la dirección y la velocidad del movimiento. Su modelo se denomina “detector de Reichardt“. A veces percibimos movimiento cuando no lo hay (movimiento aparente). Esto sucede cuando diferentes áreas de la retina reciben estímulos rápidamente, lo que nos lleva a interpretar que hay movimiento. Por ejemplo, esto es lo que percibimos cuando estamos sentados en un vagón de tren y el tren estacionado al lado empieza a moverse lentamente. Junto al movimiento inducido, en este caso tenemos la sensación de que nosotros mismos nos movemos. La percepción de nuestro propio movimiento depende del análisis de los aspectos cambiantes de la imagen a medida que nos movemos.


Percepción en 3D

Las imágenes proyectadas en la retina son 2D, sin embargo, percibimos el mundo exterior en 3D, una capacidad denominada percepción de la profundidad, debida sobre todo al hecho de tener dos ojos ligeramente separados. Es esa distancia la que hace que las imágenes en las retinas sean ligeramente diferentes (disparidad binocular). El cerebro integra esas dos imágenes en una y al mismo tiempo reconoce las diferencias entre ellas y las utiliza para estimar la distancia entre el objeto y nosotros mismos.

En algunos casos ciertas pistas o señales nos permiten obtener un sentido de profundidad y distancia. Pueden ser monoculares o binoculares.

Monoculares:

Interposición: un objeto más cercano bloquea la vista de otro más lejano.

Sombreado: las sombras se ven en las partes más alejadas de los objetos.

Perspectiva aérea: un objeto lejano aparecerá borroso o menos nítido que imágenes de objetos más cercanos.

Tamaño relativo: cuanto más lejano está el objeto, más pequeño aparece en la retina y viceversa.

Altura relativa: dónde se percibe un objeto en relación con el horizonte.

Tamaño familiar: percepción marcada por experiencias previas con el mismo objeto.

Perspectiva lineal: las líneas paralelas en perspectiva lineal cuanto más lejanas, mayor es su convergencia, hasta encontrarse en el “punto de fuga”.

Gradiente de textura: combina el tamaño relativo y la perspectiva lineal. Parece que el objeto lejano es liso y el cercano aparece con detalles.

Paralaje de movimiento: cuando el observador se mueve, los objetos a diferentes distancias de este se mueven en direcciones diferentes y a velocidades diferentes. Estas diferencias pueden servir como pistas para conocer la distancia relativa de los objetos.

Binoculares:

Visión estereoscópica: habilidad de extraer información sobre profundidad de la visión binocular.

Disparidad binocular.

Convergencia y divergencia: resultado de los movimientos musculares del ojo para percibir imágenes.

Hogarth-satire-on-false-pespective-1753  Sátira sobre la falsa perspectiva, Hogarth, 1754