Percepción en recién nacidos

Los recién nacidos prefieren estímulos moderadamente complejos sobre los demasiado simples o demasiado complejos, aunque las preferencias van cambiando con el tiempo. Por ejemplo, los recién nacidos prefieren patrones sencillos con grandes contrastes, mientras que un bebé de 5 meses puede hacer distinciones más sutiles de contraste y configuración.

A los 3-4 meses, los bebés parece que responden a aspectos globales de figuras y que utilizan las mismas técnicas de agrupación de Gestalt que los adultos, en base a los principios de similitud y proximidad.

Son capaces de reconocer las caras desde muy temprano, lo cual ha llevado a desarrollar una teoría según la cual podría haber partes del cerebro que se especializan en el reconocimiento facial. Esto está en parte fundamentado por la existencia de una enfermedad  llamada prosopagnosia. Quien la sufre tiene dificultades para percibir y reconocer rostros humanos y en casos severos pueden llegar a no reconocer su propio rostro en un espejo. También podría estar amparado en las observaciones que demuestran que bebés de tres días prefieren mirar rostros que los adultos considerarían atractivos en lugar de rostros que se considerarían no atractivos. Igualmente, no todos  los rasgos se perciben de igual modo. Cambios en la boca y la nariz pueden pasar desapercibidos, pero no así los cambios en la línea del cabello y en los ojos.

Las orejas de un recién nacido ya están completamente desarrolladas, pero la corteza auditiva todavía sigue desarrollándose durante el primer año de vida. Los sonidos son percibidos, procesados y registrados por el feto a partir de la semana 20 puesto que el recién nacido muestra una clara preferencia por la voz de la madre, a veces por la del padre y también por piezas de música a las que ha estado expuesto durante el tiempo de gestación. Esto prueba también la habilidad de aprendizaje perceptual de los fetos. Además, los recién  nacidos también son capaces de localizar la fuente de un sonido girando la cabeza o los ojos hacia el sonido. Esto ha sido demostrado a los 3 minutos del nacimiento.

El tacto y la temperatura están entre los primeros sentidos que emergen durante el desarrollo del feto, y ya desde el nacimiento hay una diferencia en la percepción del dolor entre hombres y mujeres, siendo estas más sensibles.

Los recién nacidos evitan olores desagradables y se inclinan hacia olores agradables. Bebés de menos de 2 semanas se giraran hacia un objeto impregnado del olor de sus madres. El aprendizaje olfativo tiene lugar durante la gestación, pues buscarán objetos marcados con el líquido amniótico de la madre, fluido que llena la nariz del feto durante la gestación. Por último, los receptores de sabores se desarrollan a partir de la semana 13.


Atención (3). Búsqueda y preparación. Teorías de atención

Búsqueda: nuestros ojos exploran constantemente  nuestro campo de visión con movimientos rápidos determinados por nuestras intenciones, nuestras experiencias previas y por el modo en el que los ojos se mueven. Somos capaces de buscar sistemáticamente para detectar un objetivo determinado. El sistema está plenamente desarrollado a los 6-7 años y se va oxidando con el paso del tiempo.

Existe evidencia empírica de un proceso en nuestros patrones de visión que puede contribuir a la búsqueda constante de novedades. Se denomina inhibición de retorno e implica que hay pocas posibilidades de que las personas vuelvan a prestar atención a un estímulo al que ya han prestado atención recientemente.

Preparación: la experiencia previa predice donde o cuando un evento importante ocurrirá y nos preparamos para percibirlo.

Teorías de atención

Teorías estructurales: la atención perceptual está  limitada estructuralmente: hay un filtro en algún lugar a través del cual la información de los estímulos pasa individualmente. Según Broadbent y su modelo de selección temprana, este filtro funcionaría justo después del registro por el sistema sensorial del estímulo y antes de que el significado del mismo pueda ser determinado. Sin embargo, en el modelo de selección tardía desarrollado por Deutsch and Deutsch la información que llega al sistema sensorial es analizada de modo preliminar. El filtro funcionaría a un nivel de procesamiento más o menos consciente, cuando el material llega a un sistema de memoria más a largo plazo.

Otros modelos sugieren que los recursos de la atención pueden ser agotados por una tarea y que podemos asignarlos de manera flexible según el esfuerzo, la motivación y las capacidades de la persona (Kahneman).


Atención (1)

Nuestros sentidos reciben constantemente información del mundo exterior y nuestra habilidad para procesarla es limitada. Las diferentes maneras de seleccionar esa información se agrupan bajo la etiqueta general de atención. No hay una definición única puesto que los criterios para definirla son muy diversos debido a la complejidad del proceso.

Se habla de atención interna para referirse a la capacidad del individuo para atender sus procesos mentales y atención externa la captada por un estímulo externo.

Hablamos de atención voluntaria si el individuo decide centrarse en una actividad específica e involuntaria cuando prestar o no atención depende de la fuerza con la que el estímulo llega al sujeto.

La atención abierta va acompañada de respuestas motoras y la atención encubierta no tiene una respuesta perceptible.

La atención dividida es captada por varios estímulos y la selectiva se centra en un único estímulo.

Podemos orientar  la atención hacia la fuente de un cambio repentino en el mundo sensorial. Filtramos y seleccionamos los eventos prestando atención solo a uno de los canales de información (Broadbent). También podemos buscar estímulos relevantes en el medioambiente, características determinadas o combinaciones particulares de características. E, igualmente, podemos preparar nuestra atención para la percepción de un estímulo, por ejemplo cuando escuchamos antes de percibir las pisadas de alguien que se acerca.


La piel (3). La sensación de dolor

La piel también juega un papel relevante en nuestra supervivencia, haciéndonos conscientes de potenciales daños a nuestros cuerpos a través de varios receptores nerviosos localizados a diferentes profundidades en las capas de la piel. Hay personas que son más sensibles al dolor que otras, bien por daños en los receptores, bien por rasgos hereditarios. La reducción del dolor puede ocurrir por la liberación natural de endorfinas y otros componentes químicos que reducen esa sensación y contribuyen a obtener una sensación de bienestar. La respuesta al dolor también es de tipo perceptual, ya que depende en gran medida de nuestras emociones y pensamientos. Por ejemplo, la ansiedad que produce una visita al dentista puede hacer que sintamos más dolor durante la consulta. Igualmente, los sentimientos de alegría mitigan el dolor de un parto.

La teoría biopsicosocial propone que un conjunto de factores biológicos, psicológicos y culturales contribuyen a la experiencia del dolor. La teoría de las compuertas, por su parte, parte de la existencia de receptores nerviosos en la columna vertebral que conectan con áreas específicas del cerebro relacionadas con el dolor. Cuando estos receptores se activan a causa de una lesión, se abre una puerta al cerebro y experimentamos la sensación de dolor. Sin embargo, otro tipo de receptores puede cerrar la puerta si son estimulados, reduciendo de este modo la experiencia de dolor a través de estímulos no dolorosos que compiten y logran desplazar el mensaje neuronal de dolor. La puerta también puede cerrarse enviando un mensaje desde el cerebro a través de la espina dorsal hasta la región dañada.

El fenómeno del miembro fantasma explica como personas que han sufrido una amputación continúan sintiendo dolor en el mismo hasta que, con el tiempo, el encéfalo reorganiza las neuronas asociadas a ese miembro amputado.


La piel (2)

La sensibilidad de la piel varía según la zona del cuerpo. Es, como el oído, sensible solo a un rango de frecuencias de vibración, desde unos 40 Hz a 2.500 Hz. Y, como el olfato, se adapta al estímulo hasta el punto de desaparecer la sensación. Por ejemplo, cuando ponemos un cinturón apretado notamos esa presión solamente al principio. El tacto puede diferenciar y reconocer objetos complejos y tiende a responder mejor a diferentes aspectos de objetos que la visión. Louis Braille partió de esta habilidad para crear su alfabeto, que posibilita a los invidentes la lectura. En este alfabeto, los puntos en relieve sustituyen a las letras. La velocidad a la que una persona invidente puede leer refleja no solo horas de práctica, sino también la extraordinaria sensibilidad del tacto.

El tacto también puede ayudar a personas con problemas de oído. Se han desarrollado varios artilugios que transmiten vibraciones a diferentes zonas de la piel que la persona aprende a reconocer como palabras.

Igualmente, tenemos una red de receptores para supervisar las partes de nuestro cuerpo y sus movimientos. El procesamiento de esta información y las sensaciones que notamos se llaman kinestesis. Cuando interactuamos con el mundo exterior, percibimos los objetos a través de una combinación de sensaciones táctiles y kinestésicas, importantes en situaciones en las que la información visual o auditiva es insuficiente (por ejemplo, caminar por una habitación a oscuras) o para el desarrollo perceptual ya que el tacto y la visión se calibran el uno al otro. La combinación del tacto y las sensaciones kinestésicas se denomina percepción háptica.

El sentido del tacto es crucial para el desarrollo social, tal y cómo demostró Harlow con sus estudios con monos, y su significado es diferente de una cultura a otra.

Para terminar, el tacto también puede equivocarse, como demuestra la ilusión de Aristóteles, un equivalente a las ilusiones ópticas.


La piel (1)

La piel reacciona a estímulos físicos variados. Las sensaciones de presión, tacto, dolor, frío y calor son percibidas por receptores nerviosos situados en las diferentes capas de la piel, que son la dermis, capa de células vivas que se divide constantemente para formar la epidermis, que consta de células muertas que protegen las células vivas de la primera. Las terminaciones nerviosas se denominan corpúsculos. Así:piel1

  • los corpúsculos de Meissner están presentes en la sección de piel sin vello (palmas de manos, plantas de pies, dedos, labios, punta de la lengua, genitales) y registran el tacto.
  • los corpúsculos de Krause responden a la sensación de frío.
  • Los corpúsculos de Pacini registran cambios de presión.
  • Los corpúsculos de Ruffini reaccionan al calor.
  • Los corpúsculos de Merkel detectan el tacto superficial.

Para ver cómo estos corpúsculos responden a los estímulos, consideraremos el corpúsculo de Pacini. Loewestein y su equipo estudiaron su funcionamiento y retiraron todas sus capas hasta llegar al axón. Observaron entonces que el estímulo deforma la membrana del axón, abriendo minúsculos agujeros en la membrana, lo cual permite que iones positivos entren en la célula y la despolaricen. Esto hace que el axón con mielina lleve el mensaje del estímulo al cerebro.somatos3

La recepción de la información en el cerebro se produce en el sistema somatosensorial ubicado en el lóbulo parietal de la corteza cerebral. Penfield y Rasmussen realizaron este mapa (derecha) de la región cerebral que recibe las informaciones enviadas por los receptores cutáneos.


El olfato

Como introducíamos en el post anterior, el olfato colabora con el gusto. Por ejemplo, cuando estamos resfriados y las fosas nasales están bloqueadas, la comida parece carecer de gusto porque los estímulos olfativos no pueden ser percibidos por los receptores olfativos, ya que buena parte de la riqueza con la que percibimos los sabores de alimentos y bebidas provienen de sus olores. Igualmente, si alguna vez has experimentado nauseas después de probar un determinado alimento, quizás hayas desarrollado una aversión a ese sabor basada sobre todo en su olor y esto hará que lo evites en el futuro.

El olfato parece tener dos modos de funcionamiento que derivan en diferentes experiencias perceptuales y en formas diferentes de obtener la información. El primero está asociado a la percepción de los sabores de los alimentos y funciona cuando las moléculas odorantes llegan desde la boca a la fosa nasal al masticar y tragar los alimentos. El segundo nos proporciona un sentido de distancia y funciona cuando las moléculas emitidas por un objeto u organismo externo son percibidas a través de las fosas nasales.

Las neuronas olfatorias primarias se encuentran en el epitelio olfativo. Se desgastan rápidamente y por ello se regeneran continuamente. Tenemos entre 6 y 8 cilios olfativos (los perros, por ejemplo, tienen entre 100 y 150) que contienen las moléculas receptoras de moléculas odorantes especializadas en bandas de olores. La interacción entre moléculas causa una respuesta eléctrica en la neurona olfatoria primaria que se transmite a diferentes partes del cerebro (lóbulo temporal y sistema límbico; en concreto, la amígdala) y que la teoría esteroquímica de  Moncrieff-Amoore intenta explicar. La misma sugiere que existen huecos con formas definidas para que moléculas específicas encajen en ellos. En el blog de El Imperio de la Ciencia la explican con detalle.

Aunque el olfato varía de un individuo a otro, somos capaces de distinguir más de 10.000 olores. Tenemos buena memoria para ellos y están asociados a nuestros recuerdos. Podemos diferenciar hombres de mujeres, estados de ánimo y las madres reconocer a sus bebés. La exposición prolongada a un olor causa la adaptación al mismo.

Cerramos haciendo una mención a las feromonas, los químicos secretados por animales que transmiten información a otros. Ellis (1905) teorizó que portan información sobre la disponibilidad sexual y algunos autores creen que las feromonas pueden influenciar el comportamiento humano.