Los conflictos en las relaciones de pareja

Según Drigotas, Whitney y Rusbult (1995), hay 4 formas de enfrentar un conflicto:

  • Discutir el problema, aportar soluciones y buscar ayuda serían maneras constructivas de enfrentar el conflicto.
  • Apoyar al otro/a es positivo, pero es una manera pasiva de enfrentar el conflicto.
  • Ignorar al otro/a, pasar menos tiempo juntos o criticar es una manera negativa de encarar el problema y denota falta de cuidado de la relación.
  • Separarse, abusar del otro, amenazar con irse son las peores actitudes a adoptar cuando se atraviesan tiempos difíciles.

Según Gottman y Levenson (2002), existen 4 actitudes letales para una relación de larga Diseño sin título (1)duración:

  • Quejarse sobre rasgos de la pareja o sobre la relación.
  • Actuar con desdén hacia la pareja.
  • Estar a la defensiva, protegiéndose a uno mismo.
  • Retirarse emocionalmente y encerrarse en uno mismo.

¿Cómo resolver de forma efectiva el conflicto?

  • Intentar comprender el punto de vista del otro/a y ponerse en su lugar.
  • Disculparse es importante. Minimiza el conflicto y llevar a restaurar la relación.

 

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Relaciones satisfactorias

Uno de los elementos que parece influir en las relaciones que desarrollamos como adultos son los estilos de apego. Estos estilos se desarrollan a partir de las experiencias tempranas de la persona con sus cuidadores o padres. Investigaciones sugieren que el estilo de apego determinará el tipo de relaciones que desarrollaremos como adultos.

El estilo de apego seguro se desarrolla cuando los padres/cuidadores atienden las necesidades del niño y están disponibles para él cuando lo necesita. El niño se siente bien confiando en sus padres y explorando nuevas situaciones.

Los estilos de apego ansioso y ambivalente se caracterizan por la inconstancia de los cuidadores en satisfacer las necesidades del niño. Los niños tendrán dificultades para confiar en los demás, aunque desean desarrollar relaciones cercanas.

El estilo de apego evitativo aparece cuando los padres no están disponibles. El niño no deseará relaciones cercanas.

Otro elemento que parece ser importante es la imagen que nos hacemos de nuestra pareja. Cuanto más positiva sea, más durará la relación y la satisfacción que obtenemos de la misma.

¿Qué podemos hacer para desarrollar relaciones más satisfactorias? No es ningún secreto y los estudios lo confirman:

  • Aumentar los comportamientos positivos y que nos recompensan.
  • Iniciar actividades nuevas e interesantes.
  • Poner atención y energía en la relación.

 


Actitudes ante el amor

En 1976 Lee propuso una teoría que clasificaba las actitudes ante el amor en seis tipos diferentes, tres primarios: eros, ludus y storge; y tres secundarios: manía, pragma y ágape. A partir de esta clasificación, en 1986 Hendrick y Hendrick propusieron una escala de actitudes ante el amor que teoriza que preferimos compañeros con la misma actitud ante el amor que la propia:

Eros: amor romántico y pasional. Se traduce en relaciones románticas y  generalmente los individuos cuentan con alta autoestima.

Ludus: amor lúdico. La relación se toma como un juego de disfrute mutuo, sin una intención seria.

Storge: amor-amistad. Se trataría de un compromiso duradero que se forja lentamente en el que la confianza entre la pareja es muy grande.

Manía: amor posesivo o dependiente, con estados emocionales intensos.

Pragma: amor lógico y práctico. Búsqueda de seguridad con la relación.

Ágape: amor altruista, muy poco frecuente. Más preocupados por su compañero que por sí mismos.


Teoría triangular del amor

¿Qué es el amor? Existen tantas definiciones como personas. La teoría triangular, desarrollada por Robert Sternberg, intenta contestar esta pregunta, clave para entender las relaciones interpersonales.

Según esta teoría, hay tres elementos en el amor: pasión (atracción física y pensamientos frecuentes de la otra persona), intimidad (cercanía emocional) y compromiso (grado de conexión y responsabilidad de la otra persona), cuyas combinaciones llevan a 7 tipos de amor según se de un elemento, dos o los tres. Se representa con un triángulo en cuyos vértices se encuentra uno de los elementos mencionados:300px-Triangular_Theory_of_Love_-_Español.svg

De las combinaciones de los tres elementos resultan 7 formas de amar, que pueden ser etapas en una relación o pueden darse de forma independiente:

  1. Cariño: caracteriza las relaciones de amistad, sin pasión física ni compromiso a largo plazo.
  2. Encaprichamiento: es una relación pasional, pero carente de compromiso o intimidad.
  3. Amor vacío: existe un compromiso entre las dos personas, pero no hay pasión ni intimidad.
  4. Amor romántico: hay intimidad y pasión, pero no hay compromiso.
  5. Amor sociable: existe intimidad y compromiso, pero no pasión.
  6. Amor fatuo: hay pasión y compromiso, pero no intimidad.
  7. Amor consumado: reúne los tres elementos de intimidad, pasión y compromiso.

Factores que influyen para recibir ayuda

  • Factores personales:
    • Género: las mujeres reciben ayuda con más facilidad que los hombres, aunque los resultados de las investigaciones sugieren que es porque las mujeres piden ayuda con más frecuencia que los hombres.
    • Edad: igualmente, los niños reciben más ayuda que los adultos porque la piden cuando la necesitan. Con la edad, la tendencia es a solicitar ayuda con menor frecuencia para no ser percibido como un ser débil y/o que depende de los otros, lo cual es un error.
    • Apariencia física: somos más proclives a ayudar a personas que nos parecen atractivas.
    • Personalidad: rasgos como la timidez, la ansiedad o la autoestima influyen a la hora de conseguir ayuda.
  • Normas sociales:
    • Reciprocidad: ayudar a quien lo necesita para que a su vez recibamos ayuda en el futuro.
    • Responsabilidad social: podemos sentir la obligación social de ayudar a quienes necesitan ayuda.
  • Factores relacionales:
    • Similaridad: prestamos ayuda con más facilidad a quienes percibimos como más similares a nosotros mismos.
    • Amistad: ayudamos a quien conocemos y por quien nos preocupamos.

Explicaciones del origen del comportamiento pro-social

Según el modelo de toma de decisión, las dificultades para conseguir ayuda en una emergencia podrían estar motivadas por:

  1. La excepcionalidad de las emergencias, raras e inusuales, para las cuales no tenemos una respuesta rápida.
  2. Hay muchos tipos de emergencias y no podemos conocer la respuesta más adecuada a cada una de ellas.
  3. Las emergencias son impredecibles y no tenemos planes para reaccionas rápidamente ante cada una de ellas.

La persona decidirá prestar ayuda si:

  1. Se da cuenta de qué ocurre algo extraño.
  2. Interpreta que se trata de una emergencia.
  3. Se responsabiliza de prestar ayuda.
  4. Decide cómo ayudar.
  5. Presta la ayuda.

Por ello, será más fácil conseguir ayuda en circunstancias difíciles si:

  1. Identificamos a una persona concreta, la llamamos y le pedimos ayuda, por ejemplo: Señora del bolso marrón, necesito ayuda.
  2. Decir que se trata de una emergencia.
  3. Decir cómo esa persona puede ayudar, por ejemplo: Llamar a la policía o a una ambulancia.

El modelo estímulo/coste-beneficio teoriza que la aparición del comportamiento pro-social dependerá del estímulo fisiológico que experimentemos cuando veamos a alguien que necesita ayuda y del cálculo que hagamos de los costes y beneficios de prestar la ayuda requerida.

Curiosamente, estar de mal humor puede incentivar a prestar ayuda puesto que el comportamiento altruista nos ayudará a sentirnos mejor después. Además, estudios muestran que en las grandes ciudades es más difícil conseguir ayuda, comportamiento que intenta explicarse por el sobre-estímulo al que están sometidos sus habitantes, que hace que su conciencia del ambiente que les rodea disminuya (hipótesis de la sobrecarga urbana).

Por último, seguir modelos que recuerden el valor de ayudar en la sociedad es importante para fomentar el comportamiento pro-social.


Altruismo y comportamiento pro-social

Se dice que un comportamiento es altruista cuando se presta ayuda sin esperar ningún beneficio personal. Un comportamiento es pro-social cuando tiene como fin ayudar a otra persona. ¿Por qué unas personas tienden más hacia este tipo de comportamientos que otras?

  • Una de las explicaciones sugiere que los comportamientos altruistas se dan para ayudar a familiares y que de este modo la herencia genética sobreviva. Así se explican los sacrificios que los padres hacen por el bienestar de los hijos.Altruismo
  • Otra de las teorías apunta hacia la reciprocidad: la ayuda tendría un componente interesado, puesto que se presta esperándola a su vez en caso de necesidad.
  • También hay indicios de que podría haber una explicación genética para la empatía, y las personas más empáticas tienden a prestar ayuda con frecuencia.
  • Igualmente, la moral también influye en los comportamientos pro-sociales. Parece que el deseo de ayudar de una persona depende más de los estándares morales que de las necesidades de la persona y las consecuencias de su ayuda.
  • Por último, la religión también puede influir en los comportamientos pro-sociales de los individuos.