Factores de riesgo y resiliencia

¿Por qué unas personas, niños o adultos, en el mismo ambiente, desarrollan una patología y otras no? Es una pregunta complicada para cuya respuesta hay que tener en cuenta varios factores:

  • Factor de riesgo: es una variable que precede un resultado negativo y aumenta las posibilidades de existencia de ese resultado negativo. En el caso de los niños se toman como factores de riesgo la pobreza crónica, las deficiencias de cuidados en la infancia, la muerte de uno de los progenitores o el divorcio, por ejemplo.
  • Factor protector: variable que reduce las posibilidades de desarrollar un desorden.

También influye la resiliencia para sobrevivir en ambientes duros sirviéndose de la autoestima, habilidades para lidiar con las dificultades y para evitar situaciones de riesgo. La resiliencia varía según el tipo de estrés al que se está sometido, el contexto y los factores que rodean al individuo y está conectada a recursos que promueven la salud, como pueden ser los lazos familiares estrechos y oportunidades de apoyo del grupo social.


¿Qué es normal?

Psicología anormal es tan solo un término que ayuda a los profesionales del ramo a clasificar desordenes mentales. Los límite entre normal y anormal no son claros, hay muchos factores que contribuyen al desarrollo de un desorden en un individuo, como por ejemplo la capacidad de adaptación al medio de la persona o la cultura. Esos factores varían en cada caso individual y, además, todos los individuos expresan su alteración de manera diferente. nunca hay que olvidar que los motivos por los que se desarrolla un desorden son numerosos e interactivos, no unidimensionales y estáticos.


Psicología anormal en niños

Este es el primero de una serie de posts dedicados a este tema complicado. La primera dificultad estriba en determinar qué es normal y qué no lo es.

Se define desorden psicológico como un patrón de síntomas emocionales, cognitivos, físicos o de comportamiento asociado a una o más de las siguientes tres características:

  • La persona muestra signos de sufrimiento (por ejemplo, miedo, tristeza…).
  • El comportamiento muestra algún tipo de limitación en áreas física, emocional, cognitiva o de comportamiento.
  • Estos dos elementos previos aumentan el riesgo de sufrimiento o daño del individuo (muerte, dolor, incapacidad, pérdida de libertad).

Esta definición excluye circunstancias en las que tal comportamiento pudiera ser normal como, por ejemplo, como consecuencia de la pérdida de un ser querido.

La terminología utilizada para describir comportamientos anormales describen simplemente esos patrones de comportamiento, no las personas que los padecen. Es importante evitar identificar la persona con el desorden puesto que lo contrario promueve el estigma social que rodea la salud mental. Se define estigma social como el conjunto de actitudes y creencias que producen miedo, rechazo y discriminación de las personas que sufren enfermedades mentales. Debido a este estigma social, los enfermos pueden tener baja autoestima, aislarse y sentirse desesperanzados, hasta el punto de esconder los síntomas y no buscar tratamiento.


Cómo motivar la realización de actividades poco interesantes

Generalmente, para motivar a otros a realizar actividades poco interesantes, pero que merecen la pena, se utiliza el mecanismo de la recompensa. Sin embargo, el uso de recompensas tangibles solo da como resultado un cumplimiento mínimo de la actividad o, en su caso, un aprendizaje de poca calidad, además de fomentar la dependencia de una regulación externa para la realización de la actividad en cuestión. Una estrategia alternativa y que ofrece mejores resultados es ofrecer una explicación lógica de porque merece la pena realizar el esfuerzo de llevar a cabo la tarea. Con una explicación convincente, generalmente se pone más esfuerzo y se implica uno más en la actividad al internalizarse la explicación y darse cuenta de que, en realidad, la tarea si que tiene cierto grado de valor a nivel personal, lo cual lleva a aumentar la motivación extrínseca de la persona. Establecer metas u objetivos también ayuda a aumentar el interés en la realización de este tipo de actividades.


Teoría de la evaluación cognitiva

Cuando los eventos externos son utilizados como incentivos, generalmente se busca crear en las personas una motivación extrínseca para que se impliquen en una actividad determinada. Es decir, detrás del uso de un motivador extrínseco se encuentra la intención de influenciar, diseñar o controlar el comportamiento de una persona. Por otro lado, las recompensas dan información a la persona acerca de su competencia en la materia o tarea a realizar (por ejemplo, becas, premios o halagos).

La teoría de la evaluación cognitiva dice que todos los eventos externos tienen un aspecto de control y también de comunicación de trabajo bien hecho. Por lo tanto, los eventos externos no solo afectan al comportamiento de la persona, sino también a las necesidades psicológicas de la persona.


Refuerzos, recompensas y castigos

Un refuerzo positivo es un evento extrínseco que incrementa las posibilidades de realizar un comportamiento. Por ejemplo, el salario es un refuerzo para acudir al trabajar.

También hay refuerzos negativos. Son aquellos estímulos medioambientales que, al ser retirados, aumentan las probabilidades de que se produzca un comportamiento deseado.Generalmente son estímulos que nos irritan, como por ejemplo la alarma del despertador. Escapar del estímulo es un comportamiento reactivo. Ponernos en situación de no toparnos con los estímulos negativos es un comportamiento proactivo.

Una persona ofrece a otra una recompensa extrínseca por sus servicios o logros. Todas las recompensas son refuerzos positivos, pero no todos los refuerzos positivos son recompensas porque no todas las recompensas consiguen incrementar el comportamiento deseado.

El mecanismo fisiológico que nos hace sensibles a las recompensas es la liberación de dopamina en el cerebro y la subsecuente entrada en acción del sistema de activación de comportamiento. El incremento de actividad neuronal en dicho sistema genera sentimientos positivos, como esperanza o interés. Además, facilita el comportamiento porque señala la posibilidad de un beneficio personal inminente.

Las recompensas pueden minar la motivación intrínseca de la persona hacia una actividad o comportamiento. Se considera igualmente que las recompensas tangibles, como dinero o premios, tienen a disminuir la motivación intrínseca. Sin embargo, las motivaciones verbales (halagos) no lo harían.

Retirar privilegios es un ejemplo de un castigo. Resultados de investigaciones muestran que no son efectivos y generan “efectos secundarios” como emocionalidad negativa, mala relación entre quien aplica el castigo y quien lo recibe y es considerado un ejemplo negativo de cómo lidiar con comportamientos no deseados en otros.


La motivación extrínseca

La motivación extrínseca nace de incentivos ambientales y consecuencias de un comportamiento como dinero, alabanza, atención, privilegios, becas, trofeos o planes de incentivos. En lugar de realizar una actividad por las satisfacciones inherentes a la misma, se realiza para obtener una consecuencia o un incentivo independiente de la actividad misma.

Los incentivos son eventos ambientales que atraen o alejan a una persona de una determinada acción. Los incentivos siempre preceden al comportamiento y crean en la persona la expectativa de que llegarán más tarde consecuencias deseadas (o no). Las consecuencias son siempre posteriores al comportamiento y, dependiendo de su naturaleza, incrementan o decrecen la persistencia del comportamiento.

Las personas aprendemos a operar efectivamente en le ambiente que nos rodea y comenzamos comportamientos que producen consecuencias atractivas a la vez que aprendemos a abandonar y/o no comenzar comportamientos que conllevan consecuencias adversas.