Primeras impresiones y opiniones sobre personas

Nos formamos impresiones de los demás muy pronto y basándonos en muy poca información. La expresión facial, la apariencia o una sola acción son suficientes. Incluso el nombre de una persona puede influir en las expectativas que nos creamos. Desde que nos formamos la primera impresión de alguien hasta que empezamos a hacer inferencias sobre su comportamiento transcurre poco tiempo, aunque este periodo varía según las personas. Es la teoría de la personalidad implícita la que intenta explicar cómo asociamos ciertos rasgos y comportamientos y a partir de ello nos formamos impresiones de las otras personas.

La primera información que recibimos sobre alguien tiene una gran influencia en nuestra opinión. El efecto primacía explica cómo la primera información recibida tiene mayor impacto que la posterior. Por ejemplo, como han demostrado las investigaciones de Solomon Asch, la opinión que nos formamos de una persona descrita como: inteligente, trabajadora, impulsiva y envidiosa, es diferente a la que nos formamos de una persona descrita como: envidiosa, impulsiva, trabajadora, inteligente. No solo la primera información recibida tiene más influencia sobre nosotros, sino que los rasgos negativos pesan más en nosotros que los positivos al formarnos una opinión sobre alguien.

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