Las relaciones intergrupales

El primer sociólogo que intentó explicar el comportamiento de los individuos en una multitud fue el francés Gustav Le Bon (1896). Le Bon asoció tres rasgos a la multitud:

  • Anonimato: el individuo en una multitud deviene anónimo y se siente menos responsable de sus acciones.
  • Sugestibilidad: dado que las restricciones sociales de los individuos se relajan en una multitud, son más susceptibles de ser sugestionados.
  • Contagio: las acciones irracionales se contagian a otros miembros del grupo.

Para el francés esto ayudaba a explicar la agresividad en los grupos: un individuo relaja sus restricciones sociales, muestra un comportamiento agresivo que otros miembros del grupo siguen. Para Le Bon la multitud era una masa violenta, impulsiva, sugestiva y emocional a la que era necesario controlar y aprender a gestionar.

Sin embargo, sociólogos más modernos como Sherif (1936), Asch (1952) o Zimbardo (1969) sostienen que tanto los grupos sociales como las multitudes tienen características que no se pueden comprender estudiando a los individuos. Zimbardo desarrolló la teoría de la desindividuación, que ahonda en la idea de que las personas en un grupo grande se convierten en anónimas y sienten una reducción de las responsabilidades individuales.

 

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