Error fundamental de atribución y efecto actor-observador

Brevemente, el error fundamental de atribución es muy común en las sociedades occidentales y consiste en sobreestimar la importancia de los motivos personales y subestimar la importancia de las circunstancias que nos rodean a la hora de explicar el comportamiento de un tercero.

El efecto actor observador describe la tendencia a considerar el comportamiento de terceros como influido por factores de disposición y considerar el comportamiento propio como causado por la situación que nos rodea. Se explica porque nosotros conocemos nuestros sentimientos y pensamientos en una situación dada, pero ignoramos los de extraños. Por eso suelen cometerse menos errores con personas cercanas, puesto que tenemos más acceso a sus pensamientos y sentimientos que a los de completos desconocidos. Influyen también en este efecto factores que nos permiten mantener una imagen positiva de nosotros mismos. Negativamente, estos factores de motivación pueden incluso llevarnos a culpar a terceros de su mala fortuna. De hecho, tendemos a asumir que las cosas buenas suceden a las buenas personas y las cosas malas a las malas personas. Esto se conoce como creencia en un mundo justo (Lerner, 1980) y es una estrategia que nos permite, por un lado, mantener nuestras percepciones idealistas para vernos relativamente libres de daño en el mundo que nos rodea y, por otro lado, fomenta una mentalidad de recompensa que nos motiva a mantener metas a largo plazo.QUIEN SIEMBRA VIENTOS RECOGE TEMPESTADES El reverso negativo de este efecto es que las personas con una fuerte creencia en un mundo justo suelen manifestar actitudes negativas hacia colectivos desfavorecidos, puesto que piensan que estas personas se merecen la mala situación en la que se encuentran. Es un modo de pensar muy enraizado en la psique humana que encontramos en frases populares como la de la imagen.

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One Comment on “Error fundamental de atribución y efecto actor-observador”

  1. […] Error fundamental de atribución: tendemos a realizar atribuciones de disposición para comportamientos negativos y atribuciones circunstanciales para el comportamiento positivo de los miembros de fuera del grupo, y viceversa para los éxitos y fracasos del propio grupo. ¿Por qué hacemos esto? En parte porque nos hace sentirnos más seguros en un mundo impredecible. La creencia de que las cosas malas les ocurren a malas personas y las cosas buenas a las buenas personas se denomina creencia en un mundo justo (Lerner 1988). En su extremo, lleva a comportamientos del tipo culpar a la víctima (se merece lo que le sucede). […]

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