Atribuciones intergrupales

En los cuatro post previos hemos visto cómo las atribuciones ayudan a explicar el comportamiento de individuos y las diversas teorías para explicar cómo las utilizamos. Además, también contamos con atribuciones intergrupales para explicar el comportamiento propio basándonos en la pertenencia a un determinado grupo y atribuciones del comportamiento de terceros basándonos en su pertenencia a otro grupo diferente. Si, por ejemplo, estos grupos son etnocéntricos, podemos realizar atribuciones que resultan ser estereotipos (se juzga a la persona por su pertenencia a  un grupo en lugar de por sus características individuales) y que pueden ser la raíz de prejuicios y comportamientos discriminatorios.

Igualmente, se ha demostrado que se hacen atribuciones diferentes según el género del individuo. Estudios muestran como los éxitos de los hombres se tienden a atribuir a la habilidad del individuo, mientras que los éxitos de las mujeres se atribuyen al esfuerzo. Del mismo modo, los fracasos masculinos se atribuyen a la mala suerte y, sin embargo,  los femeninos, a la falta de habilidad.

Debemos de estar alerta ante este tipo de atribuciones sesgadas para evitar caer en comportamientos que perjudican al grupo más amplio al que todos pertenecemos, el género humano.


Teoría de la motivación de logro de Weiner

Llegamos a la última teoría que intenta explicar la percepción social. Está basada en la consecución de objetivos: atribuimos nuestros fracasos o éxitos en términos tridimensionales: locus (la causa es interna o externa a la persona), estabilidad (la causa permanece o puede cambiar) y controlabilidad (la persona puede controlar la causa o no puede). Esto produce varias posibles explicaciones del logro.

Según Bernard Weiner, las personas solemos atribuir los éxitos propios a factores internos (por ejemplo, habilidades) y los ajenos a factores externos (por ejemplo, suerte). Además, se atribuyen los errores propios a causas externas y los ajenos a causas internas. ¿Por qué hacemos esto? La teoría de Weiner se basa en la asunción de que las personas queremos mantener una autoestima positiva. Por lo tanto, atribuimos tanto éxitos como fracasos a factores que permiten sentirnos bien con nosotros mismos. Esta teoría se puede aplicar tanto a individuos como a grupos.

Una variante trata de explicar los pensamientos depresivos: cuando una persona explica los resultados negativos utilizando atribuciones internas y además se atribuyen a los eventos positivos una causa externa e inestable suele asociarse a un cuadro depresivo, puesto que la persona no solo se culpabiliza de los fracasos, sino que tampoco se atribuye a si misma  los éxitos.