Qué herramientas utilizamos para mantener un autoconcepto positivo

Se denominan sesgos cognitivos y pueden agruparse en sesgos de autoservicio, creencias sesgadas, comparaciones sesgadas y sesgos de comportamiento. Veamos a continuación algunos de ellos:

Sesgos de autoservicio

  • Falsos recuerdos: tendencia a recordar las cosas de modo sesgado por el propio interés.
  • Efecto del falso consenso: sobreestimamos la cantidad de personas que comparten nuestras opiniones, actitudes y comportamientos.
  • Efecto de falsa singularidad: consideramos nuestros mejores comportamientos como menos comunes de los que son en realidad. A este efecto se debe que tendamos a creer que hay pocas personas con actitudes positivas y sobreestimemos la cantidad de personas con actitudes negativas.

Creencias sesgadas

  • Optimismo irrealista: cada persona se percibe con más posibilidades que las demás de vivir experiencias positivas y con menos que otras de vivir experiencias negativas.
  • Percepción de control: considerar que eventos total o parcialmente fuera de nuestro control pueden ser controlados por nosotros, lo que puede llevarnos a tomar actitudes arrogantes.

Comparaciones sesgadas

  • Disfrutar del reflejo de gloria (BIRG): asociarse a personas de éxito en la vida para incrementar los sentimientos de propia valía.
  • Comparaciones sociales hacia abajo: nos comparamos con personas que están en peores condiciones que nosotros en una determinada habilidad para sentirnos mejor con nosotros mismos. Experimentos demuestran que recurrimos a este tipo de comparaciones cuando nos sentimos mal con nosotros mismos.

Sesgos de comportamiento

  • Creación de obstáculos: nos creamos obstáculos en la consecución de nuestros objetivos de manera que, ante un posible fracaso, nos podamos escudar en ellos.

Teoría de la comparación social

Esta teoría intenta explicar cómo influyen los factores sociales en el autoconcepto y fue desarrollada por Festinger en 1954. Según esta teoría, las personas evaluamos nuestras habilidades y cualidades comparándonos con otros. Parece además que esto se verifica especialmente en situaciones de incertidumbre, en las que puede ser difícil medir nuestra habilidad de forma objetiva. Esta teoría se utiliza para explicar porqué estudiantes de primer año de universidad a veces no se sienten tan seguros de si mismos como cuando estaban en su centro de secundaria. Ahora están rodeados de estudiantes que destacaban también en sus respectivos centros de secundaria, produciéndose lo que se denomina “efecto de pez pequeño en estanque grande” (Marsh, Kong y Hau 2000).

También explica porqué pensamos de modo diferente sobre nosotros mismos dependiendo de la naturaleza de la comparación que hacemos y de su significado para nosotros. Morse y Gergen efectuaron en 1970 un experimento consistente en una entrevista de trabajo. En la sala de espera, un cómplice de los organizadores del experimento se hacía pasar una veces por un candidato muy preparado, con traje y accesorios de marca y con una actitud de confianza en si mismo, y otras veces por un candidato más modesto en la vestimenta y de apariencia torpe. Los candidatos que habían compartido la sala de espera con esta persona se mostraban más confiados en conseguir el puesto de trabajo después de la entrevista que aquellos que habían compartido la espera con el candidato de aspecto más competitivo.

Esta teoría también tiene implicaciones en la repercusión de los medios de comunicación y la idea que las personas nos hacemos de nosotros mismos con el resultado de validar la popular frase “las comparaciones son odiosas”. Por ejemplo, existen multitud de estudios sobre la influencia de la utilización de modelos delgadas y problemas de autoestima en mujeres, igual que sobre la utilización de modelos masculinos hipermusculados y problemas de autoestima en hombres.


La motivación

La motivación agrupa aquellas causas que determinan el comportamiento de un individuo. Esta motivación puede ser intrínseca (realización de una actividad porque nos gusta, o porque nos reporta un gran interés y disfrute) o extrínseca (por obligación, por evitar un castigo o conseguir una recompensa). Según Sheldon (2005), seguir comportamientos o realizar actividades por una  motivación extrínseca puede tener consecuencias negativas en el bienestar psicológico y por extensión, en el nivel de satisfacción de la vida del individuo.

Proponemos un test si quereis descubrir qué tipo de motivación os mueve. Puntuad del 1 (nunca o casi nunca) al 4 (siempre o casi siempre) las siguientes frases:

  1. Me gusta intentar resolver problemas complejos.
  2. Me motivan mucho el dinero/calificaciones que consigo.
  3. La curiosidad impulsa muchas cosas que hago.
  4. Me motiva mucho el reconocimiento que puedo obtener de los demás.
  5. Prefiero resolver las cosas por mi mismo/a.
  6. Necesito sentir que gano algo con lo que hago.
  7. Para mi es importante hacer algo con lo que disfruto.
  8. Para mi el éxito significa hacer las cosas mejor que otras personas.
  9. Me siento más cómodo/a cuando puedo fijar mis propios objetivos.
  10. Prefiero trabajar en proyectos con procedimientos especificados claramente.

Para conocer el resultado, sumad por un lado los puntos dados a las frases pares y por otro los dados a las frases impares. Las frases correspondientes a los números impares corresponden a la motivación intrínseca, mientras que los pares reflejan la motivación extrínseca. Por lo tanto, según la puntuación podréis saber si vuestra motivación es más intrínseca que extrínseca, o viceversa.


Teoría de la autodiscrepancia y teoría de la autoconciencia

  • La teoría de la autodiscrepancia fue formulada por Higgins en 1996. Trata de explicar1 el modo en el que nos percibimos (yo real), cómo comparamos esa percepción a nuestros ideales de comportamiento (yo ideal) y cómo esto influye en nuestro autoconcepto. Si hay una gran diferencia negativa entre nuestro yo real y nuestro yo ideal puede repercutir negativamente en la autoestima.
  • Sin embargo, otros investigadores piensan que rara vez pensamos en esas discrepancias. Según la teoría de la autoconciencia objetiva (Duval y Wicklund, 1972), las personas que se centran en analizar su comportamiento se motivan bien para cambiarlo, bien para evitar ver esas contradicciones.