Atención (2). Orientación y selección

Debemos prestar atención para percibir eventos en el mundo que nos rodea. Respuesta de orientación significa ajustar los órganos sensoriales, girando la cabeza, los ojos, el cuerpo, (orientación del reflejo) para recibir de forma óptima la información.  Entonces fijamos la atención en el suceso que atrajo el reflejo.

Podemos continuar prestando atención a algo con exclusión de todo lo demás. En ese caso estamos filtrando o seleccionando información excepto aquella que proviene de aquello a lo que prestamos atención. Es la atención selectiva y un ejemplo de la misma es lo que Cherry denominó el efecto de la fiesta de cóctel: en una fiesta nuestra atención es atraída si escuchamos nuestro nombre, aunque estemos hablando con otra persona y haya varias conversaciones a nuestro alrededor.

La atención dividida entre dos o más estímulos visuales es muy difícil puesto que generalmente solo podemos mirar hacia una cosa a la vez. Generalmente el rendimiento de la atención dividida es peor que el de la atención focalizada.

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Atención (1)

Nuestros sentidos reciben constantemente información del mundo exterior y nuestra habilidad para procesarla es limitada. Las diferentes maneras de seleccionar esa información se agrupan bajo la etiqueta general de atención. No hay una definición única puesto que los criterios para definirla son muy diversos debido a la complejidad del proceso.

Se habla de atención interna para referirse a la capacidad del individuo para atender sus procesos mentales y atención externa la captada por un estímulo externo.

Hablamos de atención voluntaria si el individuo decide centrarse en una actividad específica e involuntaria cuando prestar o no atención depende de la fuerza con la que el estímulo llega al sujeto.

La atención abierta va acompañada de respuestas motoras y la atención encubierta no tiene una respuesta perceptible.

La atención dividida es captada por varios estímulos y la selectiva se centra en un único estímulo.

Podemos orientar  la atención hacia la fuente de un cambio repentino en el mundo sensorial. Filtramos y seleccionamos los eventos prestando atención solo a uno de los canales de información (Broadbent). También podemos buscar estímulos relevantes en el medioambiente, características determinadas o combinaciones particulares de características. E, igualmente, podemos preparar nuestra atención para la percepción de un estímulo, por ejemplo cuando escuchamos antes de percibir las pisadas de alguien que se acerca.


La piel (3). La sensación de dolor

La piel también juega un papel relevante en nuestra supervivencia, haciéndonos conscientes de potenciales daños a nuestros cuerpos a través de varios receptores nerviosos localizados a diferentes profundidades en las capas de la piel. Hay personas que son más sensibles al dolor que otras, bien por daños en los receptores, bien por rasgos hereditarios. La reducción del dolor puede ocurrir por la liberación natural de endorfinas y otros componentes químicos que reducen esa sensación y contribuyen a obtener una sensación de bienestar. La respuesta al dolor también es de tipo perceptual, ya que depende en gran medida de nuestras emociones y pensamientos. Por ejemplo, la ansiedad que produce una visita al dentista puede hacer que sintamos más dolor durante la consulta. Igualmente, los sentimientos de alegría mitigan el dolor de un parto.

La teoría biopsicosocial propone que un conjunto de factores biológicos, psicológicos y culturales contribuyen a la experiencia del dolor. La teoría de las compuertas, por su parte, parte de la existencia de receptores nerviosos en la columna vertebral que conectan con áreas específicas del cerebro relacionadas con el dolor. Cuando estos receptores se activan a causa de una lesión, se abre una puerta al cerebro y experimentamos la sensación de dolor. Sin embargo, otro tipo de receptores puede cerrar la puerta si son estimulados, reduciendo de este modo la experiencia de dolor a través de estímulos no dolorosos que compiten y logran desplazar el mensaje neuronal de dolor. La puerta también puede cerrarse enviando un mensaje desde el cerebro a través de la espina dorsal hasta la región dañada.

El fenómeno del miembro fantasma explica como personas que han sufrido una amputación continúan sintiendo dolor en el mismo hasta que, con el tiempo, el encéfalo reorganiza las neuronas asociadas a ese miembro amputado.


La piel (2)

La sensibilidad de la piel varía según la zona del cuerpo. Es, como el oído, sensible solo a un rango de frecuencias de vibración, desde unos 40 Hz a 2.500 Hz. Y, como el olfato, se adapta al estímulo hasta el punto de desaparecer la sensación. Por ejemplo, cuando ponemos un cinturón apretado notamos esa presión solamente al principio. El tacto puede diferenciar y reconocer objetos complejos y tiende a responder mejor a diferentes aspectos de objetos que la visión. Louis Braille partió de esta habilidad para crear su alfabeto, que posibilita a los invidentes la lectura. En este alfabeto, los puntos en relieve sustituyen a las letras. La velocidad a la que una persona invidente puede leer refleja no solo horas de práctica, sino también la extraordinaria sensibilidad del tacto.

El tacto también puede ayudar a personas con problemas de oído. Se han desarrollado varios artilugios que transmiten vibraciones a diferentes zonas de la piel que la persona aprende a reconocer como palabras.

Igualmente, tenemos una red de receptores para supervisar las partes de nuestro cuerpo y sus movimientos. El procesamiento de esta información y las sensaciones que notamos se llaman kinestesis. Cuando interactuamos con el mundo exterior, percibimos los objetos a través de una combinación de sensaciones táctiles y kinestésicas, importantes en situaciones en las que la información visual o auditiva es insuficiente (por ejemplo, caminar por una habitación a oscuras) o para el desarrollo perceptual ya que el tacto y la visión se calibran el uno al otro. La combinación del tacto y las sensaciones kinestésicas se denomina percepción háptica.

El sentido del tacto es crucial para el desarrollo social, tal y cómo demostró Harlow con sus estudios con monos, y su significado es diferente de una cultura a otra.

Para terminar, el tacto también puede equivocarse, como demuestra la ilusión de Aristóteles, un equivalente a las ilusiones ópticas.