La piel (1)

La piel reacciona a estímulos físicos variados. Las sensaciones de presión, tacto, dolor, frío y calor son percibidas por receptores nerviosos situados en las diferentes capas de la piel, que son la dermis, capa de células vivas que se divide constantemente para formar la epidermis, que consta de células muertas que protegen las células vivas de la primera. Las terminaciones nerviosas se denominan corpúsculos. Así:piel1

  • los corpúsculos de Meissner están presentes en la sección de piel sin vello (palmas de manos, plantas de pies, dedos, labios, punta de la lengua, genitales) y registran el tacto.
  • los corpúsculos de Krause responden a la sensación de frío.
  • Los corpúsculos de Pacini registran cambios de presión.
  • Los corpúsculos de Ruffini reaccionan al calor.
  • Los corpúsculos de Merkel detectan el tacto superficial.

Para ver cómo estos corpúsculos responden a los estímulos, consideraremos el corpúsculo de Pacini. Loewestein y su equipo estudiaron su funcionamiento y retiraron todas sus capas hasta llegar al axón. Observaron entonces que el estímulo deforma la membrana del axón, abriendo minúsculos agujeros en la membrana, lo cual permite que iones positivos entren en la célula y la despolaricen. Esto hace que el axón con mielina lleve el mensaje del estímulo al cerebro.somatos3

La recepción de la información en el cerebro se produce en el sistema somatosensorial ubicado en el lóbulo parietal de la corteza cerebral. Penfield y Rasmussen realizaron este mapa (derecha) de la región cerebral que recibe las informaciones enviadas por los receptores cutáneos.

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El olfato

Como introducíamos en el post anterior, el olfato colabora con el gusto. Por ejemplo, cuando estamos resfriados y las fosas nasales están bloqueadas, la comida parece carecer de gusto porque los estímulos olfativos no pueden ser percibidos por los receptores olfativos, ya que buena parte de la riqueza con la que percibimos los sabores de alimentos y bebidas provienen de sus olores. Igualmente, si alguna vez has experimentado nauseas después de probar un determinado alimento, quizás hayas desarrollado una aversión a ese sabor basada sobre todo en su olor y esto hará que lo evites en el futuro.

El olfato parece tener dos modos de funcionamiento que derivan en diferentes experiencias perceptuales y en formas diferentes de obtener la información. El primero está asociado a la percepción de los sabores de los alimentos y funciona cuando las moléculas odorantes llegan desde la boca a la fosa nasal al masticar y tragar los alimentos. El segundo nos proporciona un sentido de distancia y funciona cuando las moléculas emitidas por un objeto u organismo externo son percibidas a través de las fosas nasales.

Las neuronas olfatorias primarias se encuentran en el epitelio olfativo. Se desgastan rápidamente y por ello se regeneran continuamente. Tenemos entre 6 y 8 cilios olfativos (los perros, por ejemplo, tienen entre 100 y 150) que contienen las moléculas receptoras de moléculas odorantes especializadas en bandas de olores. La interacción entre moléculas causa una respuesta eléctrica en la neurona olfatoria primaria que se transmite a diferentes partes del cerebro (lóbulo temporal y sistema límbico; en concreto, la amígdala) y que la teoría esteroquímica de  Moncrieff-Amoore intenta explicar. La misma sugiere que existen huecos con formas definidas para que moléculas específicas encajen en ellos. En el blog de El Imperio de la Ciencia la explican con detalle.

Aunque el olfato varía de un individuo a otro, somos capaces de distinguir más de 10.000 olores. Tenemos buena memoria para ellos y están asociados a nuestros recuerdos. Podemos diferenciar hombres de mujeres, estados de ánimo y las madres reconocer a sus bebés. La exposición prolongada a un olor causa la adaptación al mismo.

Cerramos haciendo una mención a las feromonas, los químicos secretados por animales que transmiten información a otros. Ellis (1905) teorizó que portan información sobre la disponibilidad sexual y algunos autores creen que las feromonas pueden influenciar el comportamiento humano.


El gusto

Tenemos repartidos unos 10.000 botones gustativos en las papilas gustativas de la lengua, la garganta y otras partes de la boca que se renuevan cada 10 días y son capaces de captar cuatro estímulos básicos (sabores): dulce, salado, amargo y agrio. Un quinto, la palabra japonesa “umami”, se utiliza para la detección de aminoácidos en los alimentos.Estos sabores sirven para alertarnos sobre alimentos potencialmente peligrosos, ya que por norma general un mal sabor indica un alimento dañino. El gusto también nos ayuda a no comer demasiado, puesto que cuando estamos llenos la intensidad de la percepción de los estímulos dulces y salados disminuye.

El sentido del gusto es muy diferente de una persona a otra. Así, hay personas muy sensibles a los sabores (hipergeusia) y otras que casi no son capaces de detectarlos (hipogeusia) e incluso insensibles a los mismos (ageusia).

El sentido del gusto está muy relacionado con el del olfato y generalmente los trastornos en cualquiera de ellos están interrelacionados.

gusto


Percepción del equilibrio

Existen varias estructuras en el oído relacionadas con la percepción del equilibrio:

  • Los conductos semicirculares del oído interno, que consisten en tres tubos con un líquido denominado endolinfa que circula por ellos cuando la cabeza gira, indicando un movimiento rotatorio a través de los otolitos, pequeños cristales sensibles al movimiento localizados en los conductos semicirculares. Cuando nos movemos, esos cristales se desplazan registrando movimientos rotatorios.
  • El sáculo y el utrículo perciben la aceleración linear (como el despegue de un avión).

Las informaciones registradas se envían a la mácula y de esta van al encéfalo. Sin embargo, también en la percepción del equilibrio nuestro cerebro se puede equivocar: el mareo espacial o síndrome de adaptación al espacio se puede explicar por la inexperiencia de nuestro cerebro para interpretar mensajes de otolitos en circunstancias de gravedad cero. Igualmente, el mareo común o síndrome del desembarco se debe al exceso de estimulación de los conductos semicirculares.

equilibrio