Motivarse a uno mismo

La finalidad es generar sentido de iniciativa en uno mismo para, por ejemplo, dejar de fumar o de comer o incluso ser capaz de desenvolverse en un ambiente hostil. Primero, es necesario llevar a cabo un examen crítico para ver el potencial y las carencias de las necesidades, los conocimientos, emociones, circunstancias y relaciones interpersonales propias con la finalidad de construir una reserva de recursos interiores productivos y motivadores.

Las necesidades: la energía y el propósito de la motivación pueden nacer de la percepción de competencia o de la necesidad de alcanzar un objetivo, pero estos pueden decaer por miedo al fracaso o a la percepción de incompetencia.

Los conocimientos: creencias de auto-eficiencia y optimismo ayudan a motivarse, pero pueden verse coartados por dudas y pesimismo.

Las emociones: la motivación nace del interés, la diversión y la esperanza, pero es coartada por el miedo, la tristeza y la vergüenza.

Las circunstancias y relaciones favorecen la motivación si hay un sentimiento de competición, apoyo y autonomía, pero la perjudican si hay críticas y/o un ambiente controlador.

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Motivar a los otros

La persona motivada por un tercero, generalmente reacciona pasiva, agresiva o constructivamente. El objetivo de las interacciones entre el motivador y la persona a motivar enseñan a esta última a resolver su problema:

-La pasividad de la falta de motivación y la incapacidad aprendida.

-La agresividad negativa de la resistencia obstinada cuando otros intentan dar forma o controlar sus pensamientos y/o comportamientos.

-El esfuerzo cooperativo y constructivo para aprender nuevas maneras de pensar, de sentir y de comportarse para mejorar la situación de la persona.

El objetivo es que, a través de una relación de cooperación, la persona supere su pasividad y resistencia y se establezca una relación de cooperación que permita a la persona resolver su problema de motivación desarrollando nuevas habilidades y emprendiendo acciones nuevas.


Mejorar a través de la motivación

Conocer los mecanismos de la motivación nos puede ayudar a reducir acciones impulsivas y comportamientos poco productivos y a aumentar experiencias positivas y acciones más útiles que enriquezcan nuestra vida. Se trata de amplificar las fortalezas propias (desarrollar recursos de motivación para mejorar) y reparar los puntos débiles (revertir faltas de motivación que pueden menoscabar la experiencia de vida del individuo).

Para ello, deberíamos identificar problemas motivaciones, como por ejemplo explicaciones pesimistas, mecanismos de defensa inmaduros o modos de toma de decisiones basados en el miedo y establecer la meta de evitarlos. Sería necesario redefinir el error y desarrollar una respuesta constructiva al mismo. También podríamos cultivar la autonomía personal y el crecimiento individual y mejorar la capacidad personal de recuperación ante la adversidad.


¿Qué revela la motivación?

La motivación muestra porque las personas quieren lo que quieren. Todos tenemos necesidades fisiológicas, compartimos emociones básicas y necesidades como la autonomía y las relaciones. Somos hedonistas, pero parece que nos interesa más el bienestar y el crecimiento personal. A través de nuestras experiencias únicas, exposición a modelos de comportamiento y conciencia de expectativas culturales adquirimos valores, actitudes, expectativas y aspiraciones personales diferentes. Es decir, la motivación de una persona no puede separarse del contexto social en el  que se desarrolla. Para que florezca la motivación influyen el trabajo, la educación, el deporte y la terapia en los casos en los que sea necesario.


Actividad cerebral y fisiológica que indica motivación

  • Actividad cerebral: por ejemplo, la activación de estructuras cerebrales como la amígdala (reacción al miedo) o el cortex prefrontal (establecimiento de objetivos).
  • Actividad hormonal: elementos químicos en la saliva o en la sangre, tales como el cortisol (producido cuando estamos estresados)o las catecolaminas (grupo al que pertenecen las conocidas dopamina y adrenalina, segregadas por ejemplo en situaciones en las que hay que elegir entre huir o hacer frente al obstáculo).
  • Actividad cardiovascular: contracción y relajación del corazón y de los vasos sanguíneos, por ejemplo cuando nos encontramos con una actividad difícil.
  • Actividad ocular: tamaño de la pupila (amplitud de la actividad mental), parpadeo (cambio de estados cognitivos) y movimiento ocular (pensamiento reflexivo).
  • Actividad electrodérmica: cambios eléctricos en la superficie de la piel.
  • Actividad del esqueleto y de los músculos: por ejemplo expresiones faciales y gestos corporales.

¿Cómo sabemos que una persona está motivada?

La motivación es privada y no se puede observar. Para inferir la motivación en otra persona es necesario observar las manifestaciones del comportamiento motivado. Por ejemplo, podemos determinar si alguien está hambriento por la velocidad a la que come.

También podemos inferir la motivación de una persona fijándonos en los antecedentes que han dado lugar a estados de motivación. Los comportamientos expresan la presencia, intensidad y calidad de la motivación: la atención, el esfuerzo, la latencia, la persistencia, la probabilidad de respuesta, las expresiones faciales y corporales. El compromiso, la inversión personal en una actividad nos puede indicar el grado de motivación de una persona.

Asimismo, la activación de ciertas zonas del cerebro y la producción y liberación de sustancias químicas como por ejemplo hormonas o neurotransmisores, son el fundamento biológico de la motivación y de la emoción.

Un último método para conocer la motivación es preguntar a las personas.


La motivación

La teoría de la motivación intenta explicar qué da la energía (la fuerza y la persistencia) y la dirección (que es el propósito, meta o resultado perseguido) al comportamiento. Los procesos que confieren energía y dirigen el comportamiento pueden ser experiencias internas, como necesidades, emociones o cogniciones, o eventos externos, como circunstancias medioambientales, culturales o sociales (por ejemplo, dinero o ser halagado) que atraen o repelen a un individuo para tomar un determinado camino. Los motivos internos, un poco más en detalle, serían:

Necesidades: condiciones en el individuo que son esenciales y necesarias para el mantenimiento de la vida, el crecimiento y el bienestar. Las necesidades generan en el cuerpo deseos que motivan los comportamientos necesarios para mantener la vida.

Cogniciones: son eventos mentales como pensamientos, creencias, expectativas y la idea que se tiene de uno mismo. Las fuentes de motivación cognitiva giran en torno a la manera en la que pensamos las personas.

Emociones: son fenómenos de corta duración de naturaleza subjetiva, psicológica, funcional y expresiva. Organizan e interrelacionan cuatro aspectos de la experiencia: los sentimientos, la preparación fisiológica para reaccionar, la función a realizar y la expresión a comunicar.